Honestamente, no imaginaba que con la que está cayendo mi ilusión por la llegada de la Navidad fuese «in crecendo», más bien creía que este año la tendencia sería simplificar o, incluso, anular cualquier tipo de manifestación fiestera. Pero parece ser que mi esencia es ir en contra de lo que se espera.
La cuestión es que, aunque seamos pocos este año, nuestra casa va a ser la gran protagonista durante toooooda la Navidad, puesto que poco vamos a poder salir.
Por ello, y decidida como estoy a celebrar lo que se tenga que celebrar, esta semana he hecho un repaso a los adornos y accesorios navideños para hacerme una idea de lo que iba a necesitar para este año. Confieso que ha sido una visita muy rápida al trastero, ya que está todo bien ordenado y organizado en cajas y bolsas de papel.
Me apaño muy bien con lo que tengo y poca cosa compro. De hecho conservo lazos, aros, bolas, incluso algunas postales especiales para mí. ¿Os acordáis cuando nos enviábamos postales para felicitarnos las navidades? En más de una ocasión he hecho una pequeña exposición de las que recibí en fiestas pasadas. Es una manera de plasmar en la decoración de tu hogar recuerdos entrañables.
Sabiendo lo que ya tengo, quedará tomar decisiones tales como: si este año ponemos árbol y/u organizamos un gran pesebre o nos conformamos con una breve representación de los principales personajes.
La cuestión del árbol en casa es un tanto peliaguda, a todos nos gustaría ponerlo, sobre todo a nuestros dos gatos, pero como no queremos tener ningún accidente doméstico, la resolución es tajante, no hay árbol.
Algo muy importante es plantear el color o tono que predominará en la decoración ¿Predominará el dorado, el rojo y verde, el plateado o todos mezclados?
Con todo esto, ya estamos a las puertas de las últimas decisiones y lo que nos queda es esperar que llegue diciembre y empezar a llenar de Navidad nuestro hogar.
Permíteme una última recomendación para estas fiestas que vienen; aunque sea una bola para el árbol, una corona o incluso una postal, haz un favor a los comercios del barrio, a los pequeños artistas anónimos, compráselo a ellos. Haz un bonito tributo al pequeño comercio.
¡Felices preparativos!
